La creciente preocupación por el deterioro del Medio Ambiente hace necesario que todos trabajemos por la sostenibilidad desde el reconocimiento del valor de los sistemas naturales y nuestra implicación social en su conservación. Es eso que Fundación Telefónica les ha propuesto a los miembros de su programa de voluntariado corporativo involucrarse en una nueva línea de actuación, con el fin de prevenir, concientizar y tomar acción en torno a temas de la agenda ambiental.
Con este espíritu, el 14 de septiembre, Voluntarios por Naturaleza realizó su primera actividad en la Reserva Ecológica de Costanera Sur, utilizando a la fotografía como vehículo y herramienta para el descubrimiento y la sensibilización. La iniciativa incluyó la integración de cerca de 24 niños y niñas que asisten al Centro Educativo Comunitario de la Parroquia Nuestra Señora de Itatí, en Virreyes, provincia de Buenos Aires, que pertenece, a su vez, al programa de Fundación Telefónica que contribuye con prevención y progresiva erradicación del trabajo infantil, Proniño.
En el marco de una muy invitadora mañana primaveral, el fotosafari arrancó con una charla instructiva, en el Centro de Atención al Visitante de la Reserva Ecológica, sobre normas de convivencia y cuidados a mantener en espacio verde, uno de los más importantes de la ciudad. Tras una breve exposición de guía y educador ambiental, Sergio Fernández, y de la fotógrafa especializada en naturaleza, Laura Gravino, se inició la caminata hacia lo que iba a ser un día colmado de experiencias, en un entorno natural, para muchos, desconocido.
Las cosas por su nombre
De la mano del guía –y guardaparque de la Reserva- Sergio Fernández, los asistentes fueron descubriendo las diferentes especies vegetales típicas del Litoral y de la ribera rioplatense, que protegen la Reserva, así como la fauna característica de las lagunas y bañados pampeanos. También se pudo realizar el avistaje de algunas de las aves que habitan en este espacio verde de la ciudad, uno de los más importantes, como calandrias y palomas.
Para los chicos, aprender sobre la naturaleza y sobre cómo manejar una cámara fotográfica era igualmente interesante. Aunque, quizás, la idea de pasar todo un día al aire libre era lo que más los entusiasmaba, comentó Ana Otaño Moreno, coordinadora
del Centro Educativo San Ramón, de Proniño.
Tal vez eso explica por qué, mientras la fotógrafa a cargo compartía algunas técnicas de composición para obtener mejores tomas y las cámaras que habían traído los voluntarios pasaban de mano en mano, de niño en niño; los clicks y las risas se sucedían sin pausa.
Descubriendo el Río de la Plata
La vista del Río de la Plata, con su fuerte oleaje por efecto del viento, supuso para algunos de los más pequeños todo un descubrimiento, ya que nunca lo habían visto. Incluso, se llegó a escuchar: “¿es el mar?”. Ya de regreso, el grupo se internó en el pastizal, por un estrecho sendero que los introdujo en el “Bosque de los Alisos”, un lugar mágico en la Reserva y pocas veces visitado. Ese fue el momento que se destinó al descubrimiento de las pequeñas cosas que hay en la naturaleza; a mirarla más de cerca, utilizando el “zoom” y fotografiando aquello que usualmente es invisible a los ojos.
Para la voluntaria Florencia Fernández, fue una gran satisfacción ver a los niños relacionarse con un arte tan particular como la fotografía y, a la vez, en un contexto de naturaleza. “Nosotros también aprendimos mucho, de todo. De flora, de fauna, de fotografía… Y de los chicos, principalmente. Tienen mucho para enseñar”, enfatizó.
Cobertura y fotos: Beatriz Aisa.
Dejá tu comentario



