Leyendo un poco las cosas que dicen los participantes en la comunidad encontré esto que escribió Federico que me permito reproducir:
Muchas empresas que comienzan (o emprendedores con ganas de montar una empresa) se plantean la duda de si otros les podrán copiar su idea.
NO HAY QUE PREOCUPARSE POR ELLO.
- Si tienes una buena idea habrá otras 15 empresas funcionando que hagan eso mismo. Si tienes una gran idea habrá 50.
- Si haces algo tan bueno como para que te copien es que estás un paso por delante de ellos.
- A la competencia le llevará tiempo aceptar que tu idea es buena y más tiempo aún copiarla (además siempre se dejarán cosas).
- Las grandes empresas son lentas en tomar decisiones y puede que hayan invertido tantos recursos en seguir otro camino que no quieran ni plantearse seguir el tuyo.
- Trabajar en tus propias ideas te conducirá a nuevas ideas, con lo que siempre estarás por delante.
- Preocúpate más de hacer algo tan bueno que merezca la pena de ser copiado antes que de evitar que te copien.
Y recuerda…
Si te copian, es que vas por buen camino.
La cosa es que en el negocio digital, que no te copien es casi imposible. Y si no pregúntenle a cualquiera en Apple o Google. Y creo que es un miedo que hay que perder…
¿Por qué? Porque, como dice Federico, no hay fundamento para ello. Ni en etapa de desarrollo ni luego.
Las cosas están como para que si tu producto es bueno lo van a copiar de cualquier manera. Y si los otros lo copian, uno ya tuvo como para iterar y hacer las cosas de manera de agregar más valor al producto.
Cualquier tipo de aplicación 2.0 que hoy exista en la web tiene como mínimo tres o cuatro versiones conocidas. Todas luchando por sobrevivir. Sin embargo, y a pesar del poder y la experiencia que tienen Yahoo y Google, ninguno ha podido destronar por sus propios medios a Flickr y Youtube (¡tuvieron que comprarlos!). Eso explica por qué la gente al mando de esas compañías no descansó nunca y siguieron empujando la cosa hacia adelante.
También hay ejemplos no “internéticos”. Uno raro son los chicos de Ampelman que en Alemania Oriental venden souvenirs (remeras, tasas, pines) en Berlín con la forma de las luces de semáforos peatonales. Surgieron otros negocios similares, pero los de Ampelman siguieron evolucionando desde que comenzaron manteniéndose al tope del rubro.
Hay que empujar siempre el negocio para satisfaga de manera cada vez más integral el universo de preocupaciones del que decidimos hacernos cargo.
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