Hace unos días almorzábamos en un bar del microcentro porteño tres de los redactores de este blog: Eduardo Betas, Gustavo Papasergio y quien suscribe. Como suele pasar hoy en los bares y restaurantes porteños, había allí un televisor encendido, sintonizado en un canal de noticias las 24 horas.
En un momento pasaron una nota en la que el supuesto básico era que las redes sociales y las nuevas tecnologías de Internet (eso que llamamos web 2.0) están generando hoy que la gente se comunique en una forma más mediatizada, más superficial y menos personal, y que los vínculos entre personas sean cada vez más virtuales que reales. Y que eso, a la larga, era negativo porque generaría algo así como una trivialización de las relaciones humanas, de los afectos y de las emociones.
Para lo cual, claro, entrevistaban a psicólogos y expertos en nuevas tecnologías convenientemente elegidos en función de la producción periodística que se estaba poniendo al aire.
La conclusión, según el informe cuyo canal donde se difundió no puedo recordar ahora, era que efectivamente estas nuevas tecnologías que hacen posibles a las redes sociales generan algo así como un relajamiento de los vínculos humanos donde lo que en realidad hay no son relaciones, sino una conexión virtual con personas a las que, en la mayoría de los casos, en realidad nunca se llega a conocer, con las que no se generan ni lazos ni compromisos afectivos reales, y con las que nunca se construye un vínculo, por así decir, “serio”. En suma, que esto de las redes sociales en Internet aísla más de lo que conecta, para decirlo a lo bruto y en pocas palabras.
Por supuesto, ninguno de los tres que estábamos compartiendo el almuerzo estuvo de acuerdo con la tesis que pretendía demostrar la nota.
En mi caso particular diré por qué, y ése es el objetivo de este post. Dejo a consideración de mis compañeros de blog decir sus motivos, igual que a vos que estás leyendo esto.
Los argumentos
Creo que toda vez que aparece una tecnología nueva y, por lo tanto, desconocida y sobre la que aún no hay un conocimiento (ni teórico ni de uso) cristalizado y extendido, plantea interrogantes porque viene a modificar ciertos usos y costumbres bajo las que mucha gente se formó. Y esto, a su vez, genera mitos, tabúes y rumores sobre unas nunca del todo probadas amenazas.
Esto, de hecho, pasó con toda nueva tecnología aplicada a la comunicación. Sin teorizar demasiado recuerdo, por ejemplo, cuando yo era chico (década del ’70) las cosas que aún se decían sobre la televisión y su capacidad para, digamos, “estupidizar”, sobre todo a los chicos, quienes –es cierto– nos pasábamos largas horas frente a la “caja boba”. Había como una suerte de temor ante el “poderío” de la TV para influir en los televidentes, incluso mediante las teorías que se apoyaban en el concepto de “mensaje subliminal“.
Más adelante, digamos en los ’80, le tocó el turno a los videojuegos, cuestión que hoy, con el auge de las terminales de PlayStation, Wii y la proliferación de juegos de contenido violento, sigue generando, quizás, debates muy parecidos acerca de cuál es, y en qué medida, la influencia en la psicología de los chicos de juegos donde el ejercer la violencia parece ser el medio para ganar.
Aclaro que no estoy tomando posición sobre este punto en particular, ni estoy negando que los videojuegos aludidos puedan “afectarlos” en algún punto: sólo me refiero a los rumores, mitos o debates que originan acerca de su uso.
Hoy le toca el turno a Internet o, más específicamente, las redes sociales.
Y es que, más allá de que las nuevas tecnologías de hecho producen cambios (más allá de que nosotros los categoricemos como buenos o malos, o de que objetivamente lo sean) siempre habrá, me parece, un componente de temor. Lo nuevo implica lo desconocido y el cambio. Y como seres humanos, es natural que temamos aquello que no conocemos. Es casi natural que temamos a los cambios, sobre todo cuando vemos que la realidad cambia por los impactos de tecnologías nuevas.
Pero creo que el miedo a veces hace que sólo se vea el “factor amenaza” de eso que es nuevo y genera cambios. Y esto hace que no puedan verse otros cambios, que podríamos caracterizar como el “factor oportunidad”, parafraseando al análisis FODA que hacen las empresas.
¿Entonces?
Volviendo al caso de la nota difundida en ese canal de TV, creo que sólo se centró en una parte del problema. No quiero sostener acá que sea necesariamente falso lo que sostuvo acerca de la “virtualización de los vínculos”: sólo que, me parece, no hablaron de las potencialidades que sí tienen las redes sociales para generar contactos e, incluso, relaciones y vínculos a la vieja usanza.
Ejemplos sobran. Parejas que se han conocido por Internet y hoy están felizmente casados. Gente que se ha conocido “virtualmente” gracias a sus blogs o cuentas en Twitter o Facebook, y que más tarde se conoció personalmente en un BarCamp, un BlogDay, un Mundo Bloggers, un TwittBaires, un TwittDay, o un Palermo Valley, para citar ejemplos donde la web 2.0 sirvió como puntapie inicial de todo lo contrario a lo que sostuvo la nota televisiva que comento acá. Y qué decir de los seguramente miles de casos, popularizados por la propia TV que difundió esa nota, de ex compañeros de secundaria que se reencontraron después de añares de no saber nada de sus vidas y que hoy se reúnen periódicamente a recordar viejos tiempos y a retomar una relación que hubiera sido quizás imposible sin esas mismas redes sociales que supuestamente contribuyen a aislar a la gente.
De hecho, me animo a contar aquí un ejemplo personal. En julio de 2006 debí comenzar el tratamiento de diálisis porque tengo Insuficiencia Renal Crónica, lo cual originó por entonces la apertura de un blog sobre el tema y, hace poco más de un mes, de una red social para pacientes en diálisis.
Y quizás la mención sea más interesante aún por un punto: que si bien aún no conocí personalmente a ninguna de las cientos de personas que me han escrito y escriben periódicamente en el blog y en la red social, mantengo una comunicación muy fluida con muchos de ellos en torno a la necesidad mutua de compartir conocimientos, experiencias, preguntas y respuestas en torno a una situación específica para la cual, muchas veces, el rol de los médicos no alcanza. Al menos en este caso particular, el vínculo creado entre personas que no se conocen personalmente tiene un valor quizás único… y del que no puede decirse, creo, que contribuya a una “trivialización de las relaciones”, sino más bien todo lo contrario.
Por eso me parece que muchas veces el problema consiste en, simplemente, no saber ver el bosque, y quedarse simplemente con el árbol. El problema es cuando ese “descuido” es difundido por un medio masivo, como la TV.
¿Cómo lo ven ustedes?
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Guillermo 17 Agosto, 2009 17:52
La tele muchas veces trivializa y separa a los televidentes de la realidad pura. La necesidad de generar contenidos para un canal de noticias 24×7, también influye en que se trivialicen los temas o no se expongan de manera adecuada.
Vivimos en un mundo cada vez mas virtual, donde la información es ‘to go” y la mayoría de las cosas se resuelven desde la PC, la BlackBerry o el smartphone que prefieras. Es parte ineludible de una realidad que ya está aquí y no tiene vuelta atrás.
La trivialización de las relaciones y la incomunicación será así en tanto y en cuanto los involucrados quieran que así sea. Las coincidencias y las diferencias nos unirán o separarán tanto on line como “en el mundo real”, no hay que estar en el S.XXI para darse cuenta de eso.
Excelente nota. Saludos…
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Xeas 17 Agosto, 2009 18:23
Si bien creo que mucho de lo que decís es cierto, creo también hay mucho de realidad en el informe que viste en la televisión.
Por algo dejó de hablarse en la comunication research de “aldea global” los publicos se segmentan y cada uno encuentra su nicho.
Con las nuevas tecnologías se abrió un nuevo mundo de posibilidades para los que están dispuestos a utilizarlas, hay nuevas maneras de conocer gente y de reencontrarse. Pero para el común de la gente, solo hay nuevas maneras de aislarse en la realidad a través de la sensación de estar acompañado en el mundo virtual.
El común de la gente chatea, manda mensajes de texto, sube cientos de fotos por internet y a través de esta forma de conectarse, deja de conocerse en la vida real.
Pero esto algo que evoluciona con la tecnología, si se quiere se puede pensar así, primero fue el libro, después la radio, el teléfono, la televisión después el videojuego y después internet. la gente, en general, a medida que van apareciendo las nuevas posibilidades que le facilitan el aislamiento, tiende a hacerlo realidad, bajo la falsa sensación de que está en contacto.
Quiero decir, con cuanta gente uno mantiene el contacto mediante la web, y por eso no se junta con ellos, en un contacto más personal.
Pero por otra parte, con cuanta gente uno tiene un contacto vía internet que no lo tendría si no fuera por la existencia de las nuevas tecnologías (los floggers por ejemplo).
La cuestión entonces es… une internet a más gente de la que separa, o realmente separa a más gente de la que une, en el mundo real? Es una pregunta que creo imposible de contestar a ciencia cierta, pero el post es muy interesante sin dudas. -
Pablo Yamamoto 17 Agosto, 2009 18:41
Totalmente de acuerdo con tu posición. No negar todo lo que aquella nota pudo haber conjeturado, pero sí pongamos en claro que no todo es negativo con esto de las redes sociales.
Creo que la televisión no tuvo los puntos a favor que las redes sociales sí tienen. Y casi todo el que conozco tiene alguna anécdota positiva sobre el tema de las redes sociales.
De todas formas, hace poco en una reunión de ex-compas de la secundaria, tengo 35 años egresado en el ’92, noté cuántos pibes de mi generación aborrecen Facebook, Twitter y esas cosas.
Me sorprendió, sabiendo que es toda gente que goza de un cierto nivel de éxito profesional.
Hay como un peso hacia lo negativo, supongo, por esto que decís del temor a lo desconocido.
Te saludo y felicito por tu blog.
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Luis Alberto Reyna 17 Agosto, 2009 18:44
Siempre hay comunicadores nefastos y presurosos de dar a conocer noticias sin demasiado sostén y rigor científico. De hecho he conocido (aunque no personalmente) gente espectacular por internet y hemos mantenido una relación que lleva varios años. Es otra forma de interactuar. Seguro que habrá pasado lo mismo en el siglo XIX con el telégrafó, a principios del siglo XX con el teléfono y más tarde con la radio y luego todo lo que surgió. Todas las tecnologias nuevas tienen su impacto social y conduce a un cambio de hábito de vida. De ahi a informar apresuradamente si es bueno o malo me parece poco conducente. En internet hay la misma proporción de gente nefasta que en la sociedad, y siempre lo que más vende son noticias nefastas. Cosas que han sucedido en internet como niñas que salen con adultos y ese tipo de cosas. Pero todo lo bueno (que es lo común digamos) no vende. Por eso es más fácil y más vendible comunicar este tipo de noticias que causan más sensación que notcias con un contenido más “real” (aunque hablemos del mundo virtual)…
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Ricardo G. 17 Agosto, 2009 19:16
Estimado Alejandro:
Creo que lo que vos mencionás (y el noticiero resaltaba) es una parte del problema. Hay otro que me parece que habría que darle un poco más de atención y es el “devalúo” (no sé qué otro término mejor usar) de la palabra. En Twitter todavía más o menos (“seguidores” no está mal del todo), pero en Facebook tengo 469 “amigos” y no estoy seguro de que hayan, en rigor, más de dos o tres amigos verdaderos en esa lista de ¿conexiones? ¿relaciones?
Entonces, cuando un chico tiene más de 300 o 400 contactos de MSN, o seguidores de Twitter o “amigos” de Facebook o de Sonico ¿cuántas relaciones verdaderas, fluidas, profundas puede tener en verdad?
Cuando ves verdaderas competencias de followers o “amigos” ¿qué tipo de relación puede establecerse con cientos o miles de personas?
Es muy probable que de todas esas, logres tener verdaderos amigos… dos o tres. Pero estadísticamente vas a tener cientos o miles de relaciones superficiales (si es que tenés alguna com muchos de tus contactos). La verdad es que verdaderas, fluidas y profundas relaciones sólo vas a tener muy pocas. Desde esa perspectiva, el noticiero no está tan errado. -
Gustavo Papasergio 18 Agosto, 2009 14:28
Hola a todos, me sumo como parte de los que estaban en ese almuerzo viendo la Noticia.
Creo que además de tener que poner notas de “Color” para llenar un espacio, sin saber con fundamentos acerca del tema tratado, lo que dejaba ver la nota es cierto temor de los canales tradicionales de información, acerca de las nuevas tecnologías.
En mi caso particular, Twitter me resulta, por ejemplo, una forma más rápida de enterarme de noticias de temás de mi interés que otros canales. En cierta forma hasta me parece que cumple la función de la radio am en intenet.
Ni que hablar de los blogs independendientes que generan información de mucho más valor que los diarios y portales de medios masivos. Un buen ejemplo de este uso, es el que hace Juan Pablo Varsky en No somos Nadie, en la Rock And Pop.
Ejemplos como estos hay muchos, como por ejemplo el de flckr, donde miles de fotógrafos independientes realizan excelentes coberturas y bajo la licencia creative Commons.
Creo que todo este conjunto de cosas, hacen que la parte más tradicional y reaccionaria de los medios de comunicación generen este tipo de noticias; un poco por desconocer y otro como reacción corporativa a algo que la mayoría de las veces los supera.
Y opinologos que quieran salir por una cadena nacional nunca faltan, así que creo que vamos a ver este tipo de cosas muy seguidas, sobre todo si hay que rellenar con algo.
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Alejandro Marticorena 18 Agosto, 2009 17:50
Guillermo, muchas gracias.
Xeas, creo que para responder tru pregunta deberíamos ponernos de acuerdo primero en qué entendemos por “unir” o “separar” a la gente. El tema es apasionante porque más lo piensa uno, más aristas de análisis aparecen. Gracias por tu aporte.
Pablo, muchas gracias por el elogio.
Luis, un gusto encontrarte por aquí.
Ricardo, totalmente de acuerdo con vos. De hecho, tocaba ese punto en un post algo viejo, que podrás leer acá. Gracias por tu comentario.
Gus, gracias por tu opinión.
Saludos a todos.
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