Leyendo una nota en el blog de Enrique Dans, me interesó plantear un debate sobre quién es, realmente, el propietario de un usuario de una cuenta de Twitter.
El planteo surge a partir de una situación que vive Laura Kuenssberg, una reconocida periodista que trabajaba en la cadena británica BBC y que es contratada por su competencia, ITV. Laura, con más de 60 mil seguidores cambió el “alias”, o nombre de su cuenta de twitter de @BBClauraK a @ITVlauraK, llevándose consigo todos su seguidores y fiel audiencia.
Entonces, aquí se plantea la disyuntiva ¿A quién le pertenecen son esos 60 mil seguidores? ¿Son de Laura Kuenssberg, o acaso de la cadena BBC?. La periodista puede alegar que los miembros de Twitter la siguen a ella, una persona real. Y la cadena puede reclamar la cuenta diciendo que esa audiencia fue obtenida porque trabajaba para la BBC.
Ya sea que tenga razón la cadena BBC -su empleadora, en este caso- o que la periodista sea dueña legitima de sus seguidores, esto nos hace pensar, como mínimo que las redes sociales constituyen un “capital social” que debe ser cuidado tal como se hace con los clientes.
Hace tiempo atrás comenzaron a circular documentos y reportes donde las empresas sugieren y ayudan a sus empleados a comportarse éticamente en las redes sociales, sobre todo cuando representan a sus compañías. No es de extrañar entonces que estas organizaciones comiencen a desarrollar mecanismos de protección, políticas y procedimientos para salvaguardar las audiencias que cosechan sus empleados, sobre todo aquellas que se producen de conversaciones que luego atraen clientes y generan negocios.
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luis merega 10 Agosto, 2011 20:37
Muy buena nota Luis, no conocía el caso, pero la verdad es una disyuntiva que tranquilamente yo me la hubiera planteado, pero para mi son de ella si usa cuenta-usuario de ella (o sea creado por ella) , distinto sería si la cuenta sería del estilo (@laurabbc) ahí sería otro cantar…
Saludos!
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