El fallecimiento de Steve Jobs produjo un fuerte impacto no sólo en el mundillo nerd, sino en el ámbito de las empresas de tecnología, e incluso más allá. De hecho, no deja de sorprenderme (quizás no debería, pero me sorprende en algún punto) que los canales de noticias de transmisión 24 horas hayan hecho una cobertura importante de su fallecimiento, casi como si se tratara de un famoso actor de cine o una estrella de rock.
Y esta mención viene porque, desde mi perspectiva periodística, la inclusión como noticia de la muerte de Jobs en canales de TV netamente generalistas (es decir, de público masivo y heterogéneo) demuestra de alguna forma que el creador de Apple y de Pixar trascendió neta y fuertemente su perfil público como “hombre tecno” o, incluso, como empresario, y se convirtió en el imaginario público (o por lo menos en el de los editores de noticias de esos canales, entrenados en seleccionar lo que al público le interesará ver) en un personaje destacable no solamente por sus aciertos al frente de Apple y Pixar, sino por su genio creador y, quizás más importante aún, innovador (sigue). Ver más