Publicado por Alejandro Marticorena el 16 Diciembre, 2011

Desde su nacimiento, la TV estuvo acostumbrada a detentar el poder de la comunicación. Todo el poder de la comunicación. Y una cuota de ese poder fue usada, durante casi toda la existencia de la “caja boba” en el planeta, para mantener el suspenso (tanda publicitaria mediante, claro) ante desenlaces de variado tipo.

Desenlaces que podían ser finales de películas (o finales “de película”), de telenovelas, secuestros, robos de bancos, certámenes, concursos y otras yerbas. Y toda vez que el suspenso ante un desenlace equis contribuía a aumentar el rating (proviniera de la ficción o, más recientemente -gracias a los canales de noticias de transmisión 24 horas- de la propia realidad) el poder omnímodo de la televisión ponía en jaque la ansiedad, y mantenía en vilo la atención, de cientos de miles o incluso millones de espectadores, quienes quedaban atrapados, cual moscas, en la miel excitante del “suspense” de la dinámica televisiva.

Al respecto, hay una muy buena película que ilustra cómo los medios hacen funcionar esta dinámica: “Mad City“, protagonizada por Dustin Hoffman y John Travolta que, cediendo por un segundo a mi espíritu de crítico de cine, les recomiendo ver.

David y Goliath

Pero hace pocos días ese “indestructible” esquema de poder se quebró. Quizás por primera vez (al menos en la Argentina), la red social Twitter puso en jaque eso que históricamente había sido una modalidad de comunicación hermética, masiva y unidireccional (sigue).

El hecho (me animaría incluso a calificarlo de “histórico”) sucedió en un popularísimo programa de un canal de la ciudad de Buenos Aires: “Bailando por un sueño“, conducido por Marcelo Tinelli y emitido por Canal 13, de lo que me enteré gracias a Florencia Coelho, periodista del diario La Nación, quien mediante su cuenta en Twitter difundió una (muy buena) nota de Roberto Guareschi, titulada nada menos que “Twitter le ganó a Tinelli“.

En esa nota están los detalles, pero sintéticamente la cosa sucedió así: la actriz Graciela Alfano, integrante del jurado de “Bailando…”, decidió adelantarles a sus más de 806 mil seguidores en Twitter, durante la tanda y obviamente antes de ser revelado al aire, el resultado de la votación del público que definía cuál de las dos parejas participantes esa noche dejaría el concurso.

Lo que fue quizás más “grave” fue que los propios participantes se enteraron de quién ganaba y quién perdía durante la tanda publicitaria gracias a los gritos de la gente en la tribuna del estudio. Muchos de ellos son followers de Graciela Alfano, y se enteraron cuando leyeron sus twitts. Esta manera tan “sui generis” de recibir la noticia no sólo fue dolorosa o grave para los bailarines: fue grave también para Tinelli y la producción del programa, ya que Twitter puso en jaque (mate, agregaría yo) el efecto buscado (y obtenido históricamente) para mantener en vilo la atención de millones de personas que ven el programa.

Claro: el público que veía “Bailando…” desde sus casas no se enteró del episodio sino hasta que el programa volvió al aire. Pero de todas formas, la magia se había roto, e irreparablemente. El “suspense” había muerto casi antes de nacer; la escenificación de la tensión previa al desenlace, eso que todo público necesita y disfruta, se había vuelto de pronto imposible: era una fiesta aguada burlonamente desde otra tribuna, más virtual, ubicua, activa y multidireccional, llamada Twitter.

Y lo más curioso es que paradójicamente (o no), la fiesta se aguó gracias a una de las integrantes del propio programa, que ocupa nada menos que el rol de jurado.

Ese quiebre del poder “suspensivo” de la TV fue posible en realidad porque -como bien sostiene la nota de Guareschi- Tinelli, o quizás con más justicia su producción, no supieron dimensionar acertadamente el poder (y por lo tanto el riesgo) que supone Twitter, máxime en manos de integrantes del jurado en un programa que, en gran medida, basa su popularidad en las peleas que protagonizan entre ellos mismos.

Obviamente, Graciela Alfano no evaluó previamente (ni le correspondía, quizás) el efecto que generaría enviar los twitts que envió durante el corte publicitario, pero ciertamente activó el “David” que, si bien en este caso no asesinó al “Goliath” del suspenso televisivo, sí lo hirió, y quizás gravemente.

¿Por qué? Porque Twitter es un medio social, no un medio masivo tradicional, aún cuando la Alfano lo usó como si lo fuera. Y a diferencia de la TV, que es unidireccional y no admite las respuestas y menos aún la influencia de la gente (excepto en los votos o en el rating), en la red del pajarito azul, en cambio, lo que vale es la conversación en términos de horizontalidad, aunque muchos aún no lo vean.

Y, por añadidura, lo fatal para esa emisión de “Bailando por un sueño” fue que muchos twitteros estaban en el propio corazón del “poder” televisivo de ese programa: la tribuna.

Cuestiones, éstas, que Tinelli, su producción -y la Alfano, claro- deberán comenzar a tener en cuenta. Les guste o no.

Más información

Video con el momento en que Tinelli informa a la audiencia qué sucedió (duración: 8 minutos 55”)

Acerca del autor

Hola. Soy el editor de este blog, trabajo desde marzo de 2009 en la Gerencia de Comunicaciones Internas de Telefónica y desde febrero de 2007 mi trabajo es "alimentar" de contenidos a Tendencias Digitales, el primer blog corporativo de una empresa de servicios públicos en la Argentina. Aquí hablamos de TICs, social media y cualquier iniciativa del Grupo Telefónica que nos parezca un aporte a las conversaciones de la blogósfera argentina y al interés de nuestros lectores. Si querés saber más sobre mi trayectoria profesional, te invito a ver mi perfil en LinkedIn. Me gusta escribir, reír y trabajar con un buen clima laboral. Tengo un hijo de 15 años, soy actor amateur y me apasiona la aviación. Bienvenido a Tendencias Digitales.

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Permalink | 10:52
1 Comentario a “El día en que Twitter mató al suspenso televisivo”

  1. Eduardo Betas 16 Diciembre, 2011 15:07

    Yo siempre tengo la sensación de que todo está guionado. Hasta ese tuit de Alfano (muy generoso de tu parte, llamarla actriz). Pero más allá de eso, es cierto que los medios sociales están reacomodando el discurso televisivo. Tinelli hablando de twitter y de redes sociales era algo que no lo habría sospechado Bradbury de haber nacido en Boedo en la década del ’60.

    Otra cuestión: YouTube que se preocupa tanto de la propiedad intelectual de los contenidos que se suben, ¿no podría preocuparse porque se escriba con propiedad y sin esas horrendas faltas de ortografía como la del “boto cantado”?


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Tendencias Digitales es el primer blog corporativo de Telefónica de Argentina. Desde 2007 analizando tecnología, empresa y sociedad en la era de los medios sociales
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