El papel ha muerto. Viva el papel.
Esta paráfrasis de la más conocida frase “el Rey ha muerto. Viva el Rey” se aplica esta vez a una de las noticias (si no “la” noticia) del día: la venerada, veterana y erudita Enciclopedia Británica deja de imprimirse en papel luego de 244 años. Casi un cuarto de milenio.
¿Qué fue lo que pasó? ¿Cuál es el punto de quiebre -trascendental, y creo que no hace falta explicar por qué- causal de esta decisión? (sigue).
La respuesta, por más que para muchos (y me incluyo) suene obvia, tiene que ver con una de las consecuencias del crecimiento y el cada vez mayor predominio del mundo digital en nuestra vida cotidiana: la posibilidad de la actualización constante, minuto a minuto, de la información.
Y algo tan importante como eso (o más): la posibilidad que hoy tenemos de acceder a la información desde prácticamente cualquier lugar y en cualquier momento. Una ubicuidad que se vuelve posible gracias a smartphones y tablets con conectividad a Internet. Los gadgets que hoy reinan en el “ecosistema móvil”.
Wikipedia ya venía siendo, en este sentido (y no sé si en otros también) una seria competencia para la Enciclopedia Británica. La actualización constante de la información, en ese paradigma colaborativo y distribuido del conocimiento, es palmariamente imposible en una enciclopedia impresa.
Hechos relevantes que exigen modificar informaciones presentes en Wikipedia se resuelven, muchas veces, en cuestión de minutos: ha pasado, por ejemplo, con la muerte de famosos. En lo personal recuerdo haber consultado la enciclopedia creada por Jimmy Wales apenas un par de horas después de difundida la noticia del fallecimiento de Michael Jackson, y la entrada correspondiente ya estaba actualizada con la información disponible en ese momento. Información que, además, se fue actualizando durante los días subsiguientes en la medida en que el caudal informativo de los medios masivos generaba nuevas noticias.
Pioneros digitales
Pero, ¿qué actitud tuvieron en los últimos tiempos los responsables de la Enciclopedia Británica? ¿Eran ajenos a este avance casi imparable de la dinámica digital?
“Una enciclopedia impresa es obsoleta en el minuto en que se imprime, mientras que nuestra edición en Internet se actualiza constantemente”. Estas palabras, que bien podrían ser adjudicadas a Jimmy Wales, pertenecen en realidad a Jorge Cauz, nada menos que Presidente de la Enciclopedia Británica, citado por BBC Mundo.
Y agregó, además: “sabíamos que esto iba a ocurrir”. Lo cual es un dato, claro: el abandono del papel como soporte no significa que la Enciclopedia Británica se murió. Y al parecer tampoco significa un “jaque” ni nada parecido: según el diario online Infobae, ”sólo el 1% de los ingresos de la empresa proceden de la venta de enciclopedias impresas”. Eso contrasta si se lo compara con un 85% de sus ingresos provenientes de “las ventas en línea, especialmente a bibliotecas e instituciones educativas“, según BBC Mundo, que añadió además que “hace poco lanzó una versión digital de la enciclopedia para tablets”.
Y a eso hay que sumarle, claro, lo que proviene de suscripciones a su sitio web que, si bien no son caras (70 dólares al año) sí es cierto que –otra vez– Wikipedia puede ser una seria competencia, ya que ofrece todo su contenido gratis.
Se dirá, y quizás con justicia, que los contenidos de la Enciclopedia Británica online y los de Wikipedia no son estrictamente comparables, ya que en la primera hay un equipo multidisciplinario y selecto de editores eruditos, mientras que Wikipedia está hecha por una miríada de usuarios distribuidos globalmente que altruísticamente colaboran, desde su buen saber y entender acerca de cada tema, con el engrandecimiento y actualización constante de la información. Y que, por lo tanto, hay cuestiones relativas a la calidad, pertinencia y exactitud de la información que no pueden ser superados por Wikipedia.
Puede ser. Quizás en el fondo sea, en parte, cuestión de gustos, y de hasta qué punto el prestigio que se le adjudica a una y a otra inclina la balanza en la elección de la enciclopedia que uno consultará.
Pero más allá de esto, sí es cierto, como informan en Infobae, que “la Enciclopedia Británica se convirtió en 1994 en la primera del mundo en llegar a Internet” y que actualmente “su enciclopedia digital se actualiza cada 20 minutos”. Los 244 años de historia de esta publicación no deben hacernos creer que se trató de una empresa anquilosada y tradicionalista: recordemos, por caso, que en 1994 Internet, al menos en su dimensión comercial, aún no existía en la Argentina. Y la Enciclopedia Británica fue pionera en la utilización del paradigma online.
Para terminar, un dato significativo: obviamente, la Enciclopedia Británica tiene su entrada en Wikipedia. Y 24 horas después de anunciada la noticia (casi un año, para los tiempos de Internet) ya se consigna ahí que abandonan la edición en papel.
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