De lo analógico a lo digital
Las marcas, hoy, son más que un logo o un isologotipo, y son entendidas como la punta de un iceberg que emerge de un contexto de relaciones culturales y sociales múltiples. En este sentido, tienen un anclaje cada vez más fuerte en lo emotivo y en la experiencia concreta entre los públicos y las marcas. Cada vez es más importante construir climas y contextos de marca.
En el paradigma industrialista que nace en el siglo XIX, con la Revolución Industrial, las marcas estaban atadas a los productos fabricados en serie y debían su posicionamiento social a sus prestaciones y calidad, y eran publicitados a través de medios pasivos, es decir, por aquellos que sólo permitían la comunicación vertical y unidireccional “empresa-cliente”.


En gran parte del Siglo XX, las marcas se comunicaban con sus clientes a través de medios que no facilitaban su opinión o su intervención porque el paradigma tecnológico en que éstas se desarrollaban no facilitaba esta interacción. Es importante hablar de paradigma porque estas interacciones se daban en el plano de los átomos, de los objetos materiales, de las cosas tangibles y de lo analógico.
En este momento, los medios se caracterizaban por ser espacios que no permitían –tal como dice Carlos Scolari- “interacción transmediática” (diarios, radio, cine, tv, etc.). Cada medio tenía lógicas, formatos y plataformas para la distribución de mensajes (sigue). Ver más