Cuando yo era chico podía ver dos horas de dibujos animados, aproximadamente. Eran programas donde había conductoras y muñecos muy simpáticos. También había una tribuna llena de chicos y juegos donde los participantes se ganaban juguetes o entradas a los espectáculos de turno. Pero el momento más divertido era cuando pasaban los dibujitos: Mazinger Z, Thundercats, Macross, Robotech, He-Man, Don Gato y su pandilla, La pantera Rosa y (las chicas recordarán): Frutillita, Los ositos cariñosos, y la lista sigue.
Todo esto ocurría siempre y cuando no se cortara la luz, que era con bastante frecuencia.
Los que son mayores de 30 saben de lo que estoy hablando. Los menores de 30 corrieron otra suerte con la llegada de la televisión por cable, donde había canales enteros dedicados a los dibujos animados.
Ambos tenían algo en común: cada dibujo animado se daba en un horario específico. Si eras fanático de Robotech o de los Super Campeones tenías que sentarte en el sillón a una hora especifica, porque de lo contrario no lo podías ver hasta el otro día o, con suerte y si lo repetían, a la noche. Ahora, los chicos corren otra suerte (sigue).Ven sus dibujos animados cuando quieren, no importa el horario. Miran sus capítulos preferidos antes de ir al colegio, cuando almuerzan, cuando terminan los deberes o antes de ir a dormir. No tienen que esperar a las 4 de la tarde para ver los dibujos. Tampoco les interesa si en el cable dan dibujos todo el día.
Internet cambió nuestras vidas, y la de los chicos también. A través de YouTube, ellos tienen dibujos animados a la carta. “¡Mamaaaa, quiero ver Tom y Jerry!”. Mamá prende la PC, o lleva la notebook a la mesa y busca: “Capítulos de Tom y Jerry en castellano”. ¡Magia! Más de 40 horas disponibles de los dibujos preferidos del niño. Y como ya sabrán varios de nuestros lectores que son padres, a partir de los dos años aproximadamente, un niño puede usar muy bien el mouse o mousepad, lo que le permite elegir el siguiente video.
Ya no hay que esperar. La tan marketinera fórmula del “24 x 7″ (24 horas, los 7 días de la semana) se cumple aquí también. Ya no hay espera ni siquiera para los dibujos animados, ni para las películas, ni para las series de TV. Está todo en Internet. Y lo digo con conocimiento de causa.
A esta alternativa se le suman otras, como el conocido PPV (pay per view) o servicios vía web como On Video, donde podés ver las películas o series donde quieras y cuando quieras.
Decir que Internet cambió nuestras vidas ya es una frase pasada de moda, todos lo sabemos. Pero Internet también está cambiando la vida de nuestros hijos.
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