Gracias al blog Onlain me entero de que, desde el lunes último, 17 de octubre, en los Estados Unidos quienes lo deseen pueden suscribirse a las ediciones de cuatro revistas de papel que cubren noticias e información sobre los cuatro medios sociales más populares: Facebook, Twitter, Google y LinkedIn.
Las revistas, editadas por GSG World Media y disponibles en la cadena Office Depot por un costo mensual de 7,95 dólares, posibilitarán suscribirse gratis en las versiones on-line de cada una en el sitio oficial (sigue). Ver más
El fallecimiento de Steve Jobs produjo un fuerte impacto no sólo en el mundillo nerd, sino en el ámbito de las empresas de tecnología, e incluso más allá. De hecho, no deja de sorprenderme (quizás no debería, pero me sorprende en algún punto) que los canales de noticias de transmisión 24 horas hayan hecho una cobertura importante de su fallecimiento, casi como si se tratara de un famoso actor de cine o una estrella de rock.
Y esta mención viene porque, desde mi perspectiva periodística, la inclusión como noticia de la muerte de Jobs en canales de TV netamente generalistas (es decir, de público masivo y heterogéneo) demuestra de alguna forma que el creador de Apple y de Pixar trascendió neta y fuertemente su perfil público como “hombre tecno” o, incluso, como empresario, y se convirtió en el imaginario público (o por lo menos en el de los editores de noticias de esos canales, entrenados en seleccionar lo que al público le interesará ver) en un personaje destacable no solamente por sus aciertos al frente de Apple y Pixar, sino por su genio creador y, quizás más importante aún, innovador (sigue). Ver más
En 1995, Nicholas Negroponte comentaba en su libro “Ser Digital” que en un futuro no lejano la información y el entretenimiento que los ciudadanos consumirían sería a medida, es decir, que cada uno elegiría los contenidos que deseara ver y el momento para hacerlo.

Cuando leí el libro me pareció que era completamente posible, pero no imaginé que sucedería tan pocos años después.
En aquel entonces, la gran dificultad estaba en la interfaz. Los sistemas operativos y las aplicaciones no eran lo suficientemente amigables para que cualquier persona, sin necesidad de ser un experto en tecnología, optara por su computadora como primer dispositivo a elegir a la hora de consumir noticias, cine, música o deportes, o cualquier otro rubro de su interés.
Hoy, con el advenimiento y prolifereción de los smartphones, la disminución del tamaño y peso de las notebooks (y la mayor duración de sus baterías), las tablets y los televisores inteligentes con acceso a Internet, el escenario es completamente diferente, y perfectamente apto para que las predicciones del gurú del Massachusetts Institute of Technology (MIT) se hagan realidad (sigue). Ver más
La confidencialidad es, por definición, la propiedad de la información por la que se garantiza que está accesible únicamente a personal autorizado.
Hoy en día basta con buscar el nombre y apellido de cualquiera de nosotros en Google para sorprenderse con la cantidad de información disponible, que puede incluir fotos (personales y de familiares y amigos), domicilio y hasta números de teléfono o del documento de identidad.
Una vez superado el espanto inicial, me detengo a reflexionar sobre si realmente la confidencialidad es un valor en la Sociedad de la Información.
¿Cuánto hay de verdadero en los riesgos potenciales de disponer de los datos personales de la gente, esos peligros con los que nos asustaron toda la vida? ¿Estamos, realmente, más expuestos a ser víctimas de fraude o cualquier otra modalidad delictiva que hace diez años?
Personalmente creo que no. Así como se ha vulnerado la privacidad de las personas, también se desarrollaron métodos para asegurar las transacciones electrónicas y las organizaciones han tomado sus recaudos para no exponer a sus clientes y lo hacen cada vez más y mejor.
Pero lo más interesante, desde mi punto de vista, es que el concepto de confidencialidad en sí mismo se ha transformado, o quizás debería decir devaluado. Hoy las personas tenemos menos miedo de compartir quiénes somos y las cosas que hacemos con el resto de la humanidad.
Me pregunto, entonces (y le transmito la inquietud, amigo lector), ¿qué es la confidencialidad en este nuevo contexto? Y ¿cuál es su valor para la vida de las personas? ¿Debemos temer al publicar nuestra información personal o, por el contrario, estamos en un momento de la historia en el que todo es de dominio público y se trata finalmente de un falso riesgo o al menos uno menor?
Los cambios desde el advenimiento de Internet han sucedido y suceden todos los días con una velocidad que, en ocasiones, nos hace difícil asimilarlos. Me parece que debemos asumir la tarea de intentar entenderlos, y repensar el valor que le damos con un espíritu crítico.
¿Es posible reformar nada menos que una Constitución Nacional utilizando como parte central y vital del proceso a los medios sociales? ¿Se puede poner a consideración de un pueblo el trabajo que sus representantes vienen haciendo con los diversos contenidos de esa Constitución reformada para que semanalmente sean votados? ¿Sirve pretender que esos contenidos que estructurarán nada menos que una Carta Magna se decidan por mayoría simple?
Internet parece ser el reino donde todo es posible, y esta situación parece no escapar a esa característica. Lo que comentamos acá está sucediendo, lo informó hace unos días el sitio Infobae.com y el país es Islandia (sigue). Ver más
Ayer finalmente se realizó el Social Media Day Buenos Aires 2011, y una vez más creo que quedó claro por qué es bueno que esta clase de eventos se hagan. Y no sólo porque siempre uno termina aprendiendo cosas útiles (en lo personal, me pasó con cada una de las charlas que pude presenciar) sino porque con lo que se ve y se escucha se toma dimensión de que el fenómeno de las redes sociales atraviesa muchos más ámbitos de la vida social y económica de lo que uno podría suponer.

Hubo charlas sobre community management, sobre la manera en que las empresas y ONGs están comunicándose con sus diversos públicos; sobre los cambios en las modalidades en el trabajo; sobre cuál es la mejor forma de conversar y moderar esas conversaciones; sobre cómo medir el impacto de las acciones en redes; sobre el rol del periodista y cuáles fueron los impactos del nuevo paradigma comunicacional que suponen los medios sociales; sobre marketing viral, y mucho más.
Fue bueno reencontrarse con gente conocida, así como “desvirtualizar” a muchas personas con las que veníamos conversando hace tiempo en Twitter.
Reiteramos nuestro agradecimiento por la invitación a Adriana Bustamante (@Adrybustamante) y al resto del equipo que participó en la organización, así como a la Universidad Abierta Interamericana (UAI) por prestar las instalaciones y el enorme salón auditorio de la sede de la avenida Montes de Oca.
Compartimos con ustedes la presentación que hicimos con Yamil Salinas, Responsable de Comunicación en Internet y Medios Sociales, y un servidor, durante la mañana.
Los otros días estuve dando una charla sobre medios sociales en una clase que da un amigo, y sobre el final un alumno, oriundo de Venezuela, me decía que ese país es uno de los más “adictos” a Twitter de América latina. Bueno, según una investigación que difundió hace poco comScore (y que comentaremos más extensamente en un próximo post), la Argentina parece que no tiene nada que envidiarle al país del “chévere“, al menos en lo que refiere genéricamente al uso de redes sociales en general, no sólo Twitter.
Según difundieron en el blog CódigoGeek, citando al blog de comScore (en inglés), estamos terceros a nivel mundial en la cantidad de tiempo destinado al uso de redes, con 8,4 horas por usuario cada mes. La infografía que mostramos arriba contiene los primeros 20 países del “ranking”.
Ahora, si se fijan bien… hay una ausencia que, al menos a mí, me llamó la atención. A ver si adivinan…
¿Adivinaron? Exacto: Brasil. Siendo el país con mayor población de América latina (y el quinto a nivel mundial) el país carioca ocupa –según aparece en el campo de los comentarios– un modesto vigesimosegundo lugar.
Estos datos, así como los que difundió esta compañía de investigación de marketing en Internet, seguramente son de mucha utilidad para las empresas de nuestro país que necesitan definir estrategias en medios sociales. Máxime si buscan mercados en otras regiones, claro.
Cada vez más seguido, leemos o escuchamos el concepto de “Cloud” o “Nube”. Qué es? para qué sirve?

Parece que ya los discos rígidos, pen-drives y demás dispositivos de almacenamiento “físicos” y “personales” pasaron de moda. Dada la movilidad que tenemos hoy, es imprescindible tener la información siempre con nosotros y aquí es donde aparece el concepto de “Cloud” o “Nube”.
Definición: son técnicas/herramientas que permiten trabajar, compartir e incluso almacenar datos a través de Internet, sin tener que recurrir a programas o archivos almacenados nuestras computadoras (sigue). Ver más
Mucho se ha leído en estos días sobre Google Wallet, el nuevo servicio con el que el gigante de las búsquedas en Internet promete revolucionar la forma en que la gente hace sus compras de todos los días. Esto es realmente una apuesta fuerte por hacer del teléfono móvil un dispositivo todavía más inteligente, en el que se puedan realizar pagos sustituyendo las tarjetas de crédito tradicionales e incluso el dinero en efectivo.
Se trata básicamente de una aplicación para móviles con sistema operativo Android, por ahora sólo compatible con el modelo Nexus S (comercializado por Google). Esta aplicación duplica en el teléfono la información de las tarjetas de crédito del usuario, permitiendo que una transacción efectuada a través del equipo móvil sea facturada al cliente tal como si hubiese sido realizada con una tarjeta plástica tradicional (sigue). Ver más
Desde hace un tiempo a éste que vivimos ahora estamos aliados a nuestro “guía digital” como lo es el GPS (siglas de “Global Positioning System”, o sistema de posicionamiento global), un pequeño dispositivo que nos hace la vida más fácil cuando queremos dirigirnos de una parte a otra de la ciudad y no sabemos qué camino tomar.
Con el crecimiento de los smartphones y la integración de un sistema de GPS en ellos, la pregunta es: ¿realmente sustituyen los smartphones a los GPS? (sigue). Ver más





